“Cuando una mujer dice su verdad, cuando enciende su intención y su sentimiento y permanece en estrecho contacto con la naturaleza salvaje, canta y vive en el río del aliento salvaje del alma.” (Mujeres que corren con los lobos)

martes, 28 de agosto de 2007

Dice mi hijo que dijo Macaco...

Dice el saber popular que debemos aprender de la experiencia del viejo y de su consejo. Yo no cuestiono que eso sea o no cierto pero me gustaría compartir una pequeña reflexión acerca de todo lo que aprendo de los jóvenes y en particular de mi hijo con quien tengo la suerte de dialogar aunque no con toda la frecuencia que desearía.
Yo había pasado la mañana en la playa observando durante bastante tiempo el ir y venir de las olas y cómo, a pesar de su vaivén, siempre permanecían en el mar formando parte de su gran inmensidad, ocupaban su lugar y siempre permanecían en él. Ya sé que esto es cualquier cosa antes que una reflexión sesuda, pero esta observación me hizo caer en la cuenta de las veces en las que mi vida ha estado sometida a fuertes movimientos ascendentes o descendentes y también en que no siempre he estado totalmente presente en este vaivén, con la sensación de que algo o alguien fuera de mí movía mis hilos.
Sin embargo las olas permanecen en su centro a pesar de los temporales. Su vida es siempre un “regresar a casa”. Vino a mi mente la importancia de “regresar a casa” y de aprender de la naturaleza que “Mujeres que corren con los lobos” nos invita a realizar.
Casi al mismo tiempo una nueva idea vino a instalarse en mí. Pero en esta ocasión, y curiosamente, esta idea no la sentía en mi mente sino en mi instinto... y un miedo sutil fue adentrándose poco a poco en mi interior... Un miedo que tenía que ver con la forma en que actualmente abordamos tantas y tantas cosas. Concretamente pensé en las ganas que tengo, desde hace tiempo, de formar un grupo de mujeres para comentar, intercambiar y sacar enseñanza de “Mujeres que corren con los lobos”.
Aunque la idea original era de montar reuniones “reales” un día de la semana, a una hora concreta y con determinadas personas en mi pueblo, debo decir que desde hace unas semanas empecé a considerar hacerlo en la red. Y ahora viene lo de Macaco.
Mi hijo había estado la noche anterior en un concierto de Macaco y éste había dado un pequeño discurso a la concurrencia abogando por “más tocarse” y menos “my blog, my space , my pictures ...”. Y de pronto pensé si el hecho de crear un espacio en la red para hablar de algo tan profundo como es “Mujeres que corren con los lobos” no sería, en cierto sentido, una forma de querer “modernizar- domesticar-intelectualizar”(me resulta difícil buscar una palabra que encierre exactamente lo que intento expresar) nuestro instinto de mujer.
Y me pregunté si no sería pagar un precio demasiado alto acudir a Internet en lugar de dedicar un poco más de nuestro tiempo a contactar con mujeres dispuestas a verse cada cierto tiempo, cada una en la zona donde vivamos, y crecer juntas en torno a este magnífico libro. Quizá el trabajo que tengamos pendiente sea de corte más comunicativo que informático...

1 comentario:

Pe dijo...

Muy buen artículo :)